octubre 21, 2016

NO LO MATES, ES TU HIJO

Si su vida sigue su curso normal, de esa semillita que tienes en tu vientre, disfrutarás la intensidad de su mirada cuando se alimente de tu pecho; el despertar de tu instinto protector al escuchar su llanto; la delicadeza del gusto por cuidarlo y asearlo; la satisfacción de ver como cada día se vuelve más gracioso; la dicha de enseñarle qué es cada cosa; la alegría de verle dando sus primeros pasos; la felicidad de sus primeras palabras cuando te diga: mamá.
Y cuando los años te venzan, él te llevará en sus brazos.
No lo mates. Es tu hijo.

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