junio 21, 2015

212-DE NACIONALIDAD CRISTIANA

¿Es posible que en algún momento podamos dejar nuestra nacionalidad?; pues no, aún en los casos de artilugios legales para residir en otro país, no se pierde la estirpe.
Así es el cristiano, no puede dejar de ser lo que ata su naturaleza a un patrón orientado al idealismo que le ha sido injertado en el espíritu.
Al cristiano, simplemente le incomodan las situaciones cotidianas de cualquier índole que promueven la degeneración de la naturaleza humana.
Esto es lo que la gente común y religiosa no entiende: que el cristianismo se lleva en la sangre.
El que es, es siempre.

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