marzo 30, 2015

201-IMPUNIDAD ECLESIASTICA

El caso de adulterio del líder religioso viene a sumarse a la lista de otros tantos donde la teoría y práctica de valores cristianos es pisoteada por los deleites carnales; y no habría más que decir si no fuera por la peculiaridad de algunos hechos circundantes:
-Haber hecho acusaciones públicas a otros como la misma protagonizada.
-Que el abogado defensor manifestara cínicamente que para justificar la falta estaban inventando una nueva doctrina llamada “infidelidad responsable”.
-Una actitud contumaz ante las cámaras.
 
Estos hechos suelen causar un grave daño a la institución que se representa, en este caso, la iglesia evangélica. Por lo que la sociedad entera esperaría al menos:
-Una sincera actitud de arrepentimiento.
-Un responsable perdón público a la feligresía y a la sociedad; y principalmente,
-Un real proceso de restauración.
Esto vendría a investir de legitimidad a la institucionalidad religiosa manteniéndola intacta ante las embestidas de los errores humanos; y por otro lado, permitiría alguna prerrogativa al inculpado al mostrarlo a la sociedad como una persona igual que cualquier otra expuesta a las mismas tentaciones, pero con una sugerente enseñanza sobre la inexcusable necesidad de restauración para mantener la comunión espiritual.
En otras palabras, no más impunidad eclesiástica.

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