septiembre 12, 2013

171- LA INCULTURA DE LA COPIA

¿Cuál es la idea de realizar evaluaciones periódicas en la enseñanza formal?. Pues, teóricamente sirve como un barómetro para medir el grado de asimilación por parte de los estudiantes sobre los contenidos estudiados.
Y el docente consciente de esto toma las pruebas escritas solo como un medio, ya que la verdadera evaluación es integral, y las pruebas escritas no consideran las actitudes, el desenvolvimiento y el carácter para defender los cuestionamientos; por eso, muchos optan por las pruebas orales, pero ésta a la vez se ve influenciada por el sesgo de la subjetividad del evaluador.
En esencia, cualquier evaluación lleva el objetivo de medir el conocimiento adquirido, y este no necesariamente debe ser teórico sino interpretativo y práctico.

¿Cómo el estudiante percibe una evaluación?; ¿Cómo un mecanismos de medición de su asimilación de los contenidos o como un obstáculo a vencer para el logro de ganar una asignatura?.
Aunque ambas cosas son ciertas, la segunda tiene el riesgo de convertirse en una obsesión y por infortunio generalmente en el único objetivo de los estudiantes en la actualidad.
Esto es producto de la sociedad egoísta y mercantilista en que estamos viviendo. Para la gente en sus cabezas solo existe un código de programación y acción: ganar. Pero eso no sería malo si no tuviera como complemento la frase: “a como sea”.
Por eso es que a diario vemos actitudes egoístas y hasta abusivas; como los que no esperan su turno en la fila, tanto en el tráfico como en las instituciones o negocios; los que no pagan los impuestos; los que piratean libros, discos y hasta señales de televisión; y un largo etcétera.
Con esta incultura los estudiantes se enfrentan a una evaluación y ven que serán ganadores si logran obtener a como sea la mayor calificación posible. La meta es obtener una buena nota y rara vez medir su grado de asimilación.
 
Y así en nuestra sociedad el “listo” es el que obtiene buena nota, el que se pasa la fila ó el que obtiene cualquier beneficio sin pagar el precio. Llegamos al colmo de pensar que es mejor el estudiante que obtuvo un nueve copiando y no sabe nada; que aquel que obtuvo un cuatro sin copiar pero con honestidad. Hasta llegar a creer que es “tonto” el que regresa un “vuelto” (cambio) que le dieron equivocadamente de más.
Por eso nuestra sociedad se mueve en base a “trinquetes”, “chanchullos” y en general una casi generalizada corrupción. El Banco Mundial estima en unos 1,300 millones de dólares diarios el costo de la corrupción en el mundo.
¿Dónde está la gente honesta?. He aquí la oportunidad de una evaluación personal pero sin “copias” (justificaciones) de ningún tipo: ¿Vives tu vida con honestidad?.

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