abril 18, 2013

150- AHORA BOSTON, ¿Y MAÑANA?...

Para los que estamos conscientes del diablo de la televisión ya no nos sorprende la casi copiada coincidencia entre las innumerables y recurrentes tragedias que se dan en el mundo, comparadas con las más publicitadas y exitosas producciones cinematográficas y televisivas.
Casi todos los meses se repiten episodios de masacres colectivas protagonizadas generalmente por desquiciados cuyo antecedente inmediato es la influencia del tele-cine.
El gran logro de las autoridades es atrapar a los responsables y ahí van atrapando mes a mes a innumerable cantidad de enfermos mentales; pero no hacen nada por evitar la enfermedad mental; sino que por el contrario, éstas influencias mediáticas contienen escenas cada día más agresivas, violentas y saturadas de maldad.
Solo por citar un par de ejemplos, una serie animada hasta tuvo que retirar un episodio que reproduce al calco el atentado ocurrido en la maratón de Boston; y el otro caso es del asesino que irrumpió en pleno estreno de una vampiresca película, quien tuvo la frialdad de preparar y equiparse con toda la indumentaria del mismo protagonista de la cinta.
De igual manera, las estructuras delictivas en toda la región latinoamericana son tutoriadas por continuas y extensas series televisivas exhibidas públicamente y sin ningún tipo de restricción.
Y nos seguimos preguntando, a pesar de ser tan obvia la influencia mediática en los patrones de comportamiento de las sociedades, ¿Porqué no se hace nada al respecto?; ó ¿Porqué no se invierte en producciones positivas que contrarresten la evidente decadencia moral, fomentando los principios y valores que todos sabemos que enriquecen a la humanidad, como la familia, el trabajo, el respeto y el amor?, si de antemano sabemos sin ninguna duda que ésta influencia nos perfilaría un mundo mejor.

DERECHOS RESERVADOS © 2009-2018 REFLEXIOTECA | EL SALVADOR | comentarios@reflexioteca.com