octubre 25, 2012

123- ¿CUAL ES TU PRECIO? II

Los  negociantes del mal sostienen la tesis de que todas las personas tienen su precio.
Es fácil preguntarle a cualquiera, ¿Cuál es tu precio?; y por consiguiente, es fácil hacernos la idea de lo que representaría cualquier cantidad de dinero rápido para cualquier persona. El pecado de la avaricia y la ambición resulta ser el de más fácil respuesta ante la tentación.
Por esta razón es que los infames sostienen que dependiendo de unas cuantas variables, todas las personas tendrán relativamente un monto de dinero por el que estarán dispuestas a hacer cualquier cosa.
De hecho es común escuchar la expresión “ni por todo el dinero del mundo” refiriéndose a hacer algo que se considera repudiable.
Pero entre decirlo y hacerlo ciertamente hay un gran abismo; y solo el puente de los principios y valores practicados puede franquear un paso aunque dificultoso pero con altas posibilidades de éxito.
Caer en la práctica inmoral del soborno producirá al principio un estado consciente de culpabilidad que poco a poco se disipará convirtiéndose en un hábito corrupto, tendiente al instinto animal.
Mantener la honorabilidad y haber tenido la suficiente fuerza de voluntad para rechazar las ofertas de corrupción, enriquece el carácter humano, tendiente a la perfección.

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