julio 25, 2012

109- ¿UN PROBLEMA POLITICO?

El sistema político de los países emergentes realmente se encuentra no solo en pañales sino en anarquía: soberbia por todos lados y partidismo, nada de buscar la objetividad sino ganar la partida.

A tal grado ha llegado esta situación que hasta ya se convirtió en “corillo” que el problema entre la Asamblea y la Corte Suprema de Justicia es “político”; cuando hasta el más neófito estudiante de derecho sabe que se trata simplemente de desacato a las leyes; es decir, de orden jurídico.

Reconocer oficialmente que un problema sea de carácter político es aceptar la decadencia y debacle moral de todas las personas que participan en tremendo impasse.

¿Porqué?, simple, porque la razón de ser de los políticos son precisamente los problemas y para eso es que formulan leyes, para que haya orden en la sociedad; pero si ahora vienen con que las leyes lejos de solventar situaciones están generando problemas, eso solo podría tener un nombre y por cierto bochornoso.

No se puede seguir enfocando esto como un problema político porque eso es estar alimentando la anarquía y propiciando el desorden, ya que una solución política según esta perspectiva, implicaría el invento de cualquier cosa.

Seguir llamando problema político a un problema jurídico, nos muestra la confusión de moralidad que existe en la sociedad y por la cual, por ejemplo, muchos siguen llamando como un delito menor o problema conyugal al maltrato físico y moral de las parejas, cuando claramente a la luz del derecho y de las mismas Sagradas Escrituras este es un delito muy grave.

Y si el problema es que grupos de diputados se ven en la tentación de elegir dos veces durante su periodo a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia; pues la solución es normar, ajustar la ley para no permitir que estas situaciones vuelvan a ocurrir.

Y si a algo tan elemental no se le puede dar trámite en la asamblea por falta de voluntad o votos; pues debería existir un mecanismo para que una decisión tan trascendental como es la administración de justicia a la sociedad, pueda ser llevada directamente a la voluntad del soberano pueblo.

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