noviembre 17, 2011

86- ODIOSA CAMPAÑA CONTRA EL ODIO

Tan cierto es que con el dinero se puede hacer cualquier cosa, que los ejemplos abundan sobre el despilfarro, el inescrúpulo y la falta de respeto a la que se puede llegar.
Recientemente un fuerte grupo textil lanzó una campaña que lindó los bordes de la inmoralidad por medio de fotografías que presentaban a los más importantes líderes mundiales con reconocidas diferencias ideológicas en una posición de beso directamente de boca a boca.
Según su errática o comedida concepción la supuesta intención era llevar un mensaje en contra del odio; de hecho ese es el nombre de la campaña “contra el odio”.
Como era lógico, las reacciones no se hicieron esperar, principalmente por aquellos que promueven la moral en este mundo pernicioso. “¿Es acaso posible que (el grupo textil) no pueda concebir algo mejor?” reaccionó el representante de una asociación religiosa.
También, como era lógico, el grupo justificó su fallida y bien lograda intención por medio de conceptos que hasta el hastío todos ya conocemos:promover una reflexión sobre la manera en la que la política, la fe, las ideas, aunque sean opuestas y diversas, pueden llevar al diálogo y a la meditación”.
Fríamente esta campaña cumple a cabalidad los calificativos de bien lograda y fallida a la vez:
BIEN LOGRADA: porque en este mundo comercial así funcionan las cosas. No importa los daños y perjuicios que se puedan causar con el fin de venerar al dios lucro. Es lo único que importa, la ganancia, vender más, darse a conocer, todo lo demás sale sobrando. Y esa es la ganancia, causar controversia para darse a conocer y/o mantenerse en los mercados mundiales.
FALLIDA: por tres razones; primero, porque hasta al más ignorante se le puede ocurrir que la única forma de conciliar los odios es por medio del mismo respeto y la concordia; segundo, porque aun suponiendo el propósito de la campaña, lo más lógico hubiese sido presentar a estos mismos personajes estrechándose las manos o brindándose un caluroso abrazo; y tercero, porque iniciativas como estas, concebidas con morbo, lejos de promover la conciliación, generan escozor, malestar y principalmente indignación por la denigrante falta de respeto.
Un portavoz del Vaticano fue categórico en afirmar que esto era “una demostración evidente de cómo en el ámbito de la publicidad se pueden violar las reglas elementales del respeto a las personas para atraer la atención mediante la provocación".
Pero aún más que estas antiéticas prácticas mercantilistas es sorprendente la impensada reacción de muchos lectores de la noticia por medio de los comentarios en los diferentes medios, en una actitud que al parecer les ha causado gracia.
Pero nosotros no caigamos en el jueguecillo; nos corresponde como personas sensatas discernir las verdaderas intenciones de todo aquello a lo que somos expuestos en esta vida y contribuir con nuestra actitud a menguar las arremetidas del mal en contra del bien.

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