septiembre 24, 2011

78- DESPEDIDA DE UN SER QUERIDO

En las extensiones de la familia, es decir, tíos, primos, sobrinos, abuelos y nietos en todos sus niveles de consanguineidad, es normal encontrarse con una amplia variedad de personalidades y temperamentos; pero siempre hay algunas que son protagonistas e influyentes.

Ese era el caso de una querida prima nuestra, quien su presencia en las diferentes celebraciones familiares no podía pasar desapercibida. Era como algunos dirían el alma de la fiesta.
Pero su don no terminaba en su jovialidad festiva; sino que trascendía a la misma actitud ante la vida. Podríamos revisar todas sus fotografías y todos los recuerdos de los que la conocimos y siempre aparecerá con una sonrisa dibujada en su azorado rostro.
Sí, azorado, porque la vida no le fue necesariamente un camino de rosas, como sucede con tantísimos ciudadanos en una sociedad agobiada por la pobreza.
Tuvo que sortear inestabilidad en los rubros más importantes de la vida de las personas: la familia y el trabajo; pero como alivio contó con el respaldo más certero para hacer frente a tan demoledoras vicisitudes: su fe.
Pero aún había más. Se podría decir que era una persona buena, porque nunca le hacía ni le deseaba mal a nadie.
Ya sabemos que en las familias son habituales los disgustos temporales y hasta pleitos; pero de ella sorprendentemente nunca se supo que estuviera disgustada o enemistada con alguien. Y de su boca, no nos costa haberla escuchado proferir negatividades y mucho menos insultos.
Al contrario, como lo dijo un primo suyo en el sepelio, nos queda ahora más vivo que nunca, su reconfortante ejemplo de ALEGRIA y OPTIMISMO ante la vida.

Tenemos claro que esto no es el fin; si acaso solamente la transición de una etapa a otra. Huele a despedida, precisamente por el cambio de estado. Como una despedida de soltera ó un viaje hacia otro país. Pero obviamente es el paso inequívoco hacia una etapa mejor.
Para su núcleo familiar lógicamente es duro; pero ahí es donde hay que sopesar sicológicamente los pesos y contrapesos: ¿Qué es más importante, nuestro dolor o su paz espiritual?.
Celebremos y alegrémonos que ahora ella se encuentre mejor.

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