septiembre 17, 2011

77- OTRO CASO DE INTOLERANCIA SOCIAL

Este fin de semana nos dio la bienvenida con otro caso de intolerancia social que sonó mucho en los noticieros por su aparente origen simple y su desenlace fatal.
Como siempre no nos interesan los personajes sino el hecho ya que por sus características es similar a miles de incidentes diarios que se suscitan en nuestra sociedad desvalida de principios.
En la versión menos dramática se trató del vigilante de una agencia bancaria que al tratar de reconvenir a una clienta de la misma sobre que apagara su teléfono celular recibió una respuesta no menos soberbia que quizá su manera de pedirla según los medios.
El intercambio de palabras subió de tono y pasó a las agresiones físicas donde intervino el esposo de la señora; quien valiéndose de algún estatus en la institución policial intentó arrestar al vigilante, resistiéndose este y utilizando su arma hiriendo fatalmente al policía quien andaba de licencia.
Este se suma a varios incidentes de alta connotación social provocados por intolerancia y que han terminado en muerte. Inmediatamente las noticias se llenaron de comentarios invariablemente condenando al vigilante como era de esperarse; incluso funcionarios, un sicólogo de un hospital y hasta un criminólogo internacional en esencia condenaron al que en esta ocasión resultó victimario.
¿Podría alguien darle la razón al ahora asesino?. Imposible, ¿No es cierto?.
Pero es tiempo que dejemos de ser simples y tratar de entender porqué suceden las desgracias.
¿Acaso no todos ya sabemos y vemos sendos letreros que prohíben hablar por teléfono dentro de las instituciones bancarias?.
¿Acaso no sabemos que es por nuestra propia seguridad ya que delincuentes avisan a sus compinches afuera sobre posibles víctimas para asalto?.

Simplemente RESPETO, el principio más elemental y más vituperado en nuestras maltrechas relaciones sociales.
Nadie hubiera muerto ni se hubieran perturbado si simplemente se acataran las disposiciones establecidas por la misma sociedad y que precisamente han sido creadas para respetarse, para cumplirse y para lograr un orden.
Diariamente en nuestra sociedad se cometen una increíble cantidad de actos de irrespeto a las normas establecidas. Hasta el que se considera más recatado. Nosotros mismos; no pasa un tan solo día sin que cometamos más de alguna acción de irrespeto.

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