septiembre 04, 2011

75- EL GASTO RAZONABLE

Nadie ignora que vivimos en una sociedad altamente comercial; en donde los grandes negocios son capaces literalmente de saquear los bolsillos de los consumidores.
Incluso recurren a prácticas que bordean los límites de la violación de la privacidad y hasta de la voluntad por medio de la sugestión.
Es urgente y necesario reconocer la agresión comercial como una verdadera amenaza a la solvencia económica de las familias.
En un país, sin tapujos pobre, no es raro ver en la población con más bajos ingresos comportamientos consumistas incongruentes.
Personas cuyo monto en gastos superfluos como teléfonos de primera generación, paquetes de televisión por cable, casas y vehículos rimbombantes, restaurantes, antros, vestuario y accesorios de marca, los obliga a llevar un estilo de vida endeudado.
Ahí es donde surge la interrogante, ¿Acaso no es posible tener un estilo de vida más modesto a fin de no vivir sofocado por las deudas?.
Es preciso cuidar esta concepción; porque es realmente sorprendente encontrarnos con tantas personas que desbordan en el extremo de la complacencia en el gasto, al extremo de los endeudamientos por la simple violación al principio elemental económico: son mayores los gastos que los ingresos.
Y esto ni siquiera tiene que ver con clases sociales; porque el mal es parejo; y tanto personas con buenos sueldos como obreros con salarios mínimos viven agobiados esperando ansiosamente cada día de pago.
De ahí la necesidad de conciencia del gasto razonable; es necesario sopesar todas las posibles compras en la balanza de la prudencia. Gastar hasta donde no afecte nuestra liquidez; es decir, la disponibilidad de efectivo para el día a día.

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