agosto 21, 2011

73- MORTANDAD ESTUDIANTIL

La mortandad producto de la violencia social ó guerra social, como un connotado analista la ha calificado, luego de haber causado graves daños a los empleados del transporte público, este año parece estar apuntando a un nuevo sector: los estudiantes.
En lo que va del año, las estadísticas asustan: en promedio cada dos días muere violentamente un estudiante.
Las autoridades han tratado de amortiguar la impresión del fenómeno manifestando que dichas muertes tienen diversas causas y que no están relacionadas con el hecho de ser estudiantes.
Pero este reconocimiento resulta todavía más tenebroso, porque más que la agresión a un sector específico que podría facilitar la determinación de sus agresores; da pié para  reafirmar que la violencia está penetrando sistemáticamente las instituciones sociales sin que nada ni nadie la pueda detener.
Y esto no se trata ni siquiera de grupos delincuenciales ni de negligencia de las autoridades; sino de un desmoronamiento sistemático de las instituciones sagradas que históricamente han sostenido el ordenamiento social: la educación, la familia y la iglesia.
Estos conceptos se han degradado al punto que su desconocimiento hace que las nuevas generaciones las vean más que con desencanto, con apatía.
En la educación solamente hay transmisión de conocimiento pero no hay formación de personalidad y de criterio;
En la familia prevalece el instinto animal y la satisfacción carnal desplazando casi totalmente a la disciplina conductual de sus miembros;
Y las iglesias se han vuelto centros de convivencia social más que de propiciatorios de la relación entre las personas y su creador.
Así, las cosas seguirán iguales o peores; con alarmas y zozobra en la población, medidas en esencia burdas e ineficientes de las autoridades y desesperación en las entrañas de los seres humanos, tanto de los ciudadanos honrados como de los mismos delincuentes.
Todo, mientras no se conciban, diseñen e implementen medidas encaminadas en el orden de salvar y fortalecer las instituciones pilares de las verdaderas sociedades humanas; reiterando: la iglesia, la familia y la educación; todo lo demás cae por su peso, viene por añadidura.

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