junio 05, 2011

63- VIOLENCIA: IMPUESTO, GRANJAS O QUE...

Eran como las tres y cuarto de la madrugada cuando la estridencia de la sirena policial retraía el sueño del vecindario; pero no solo eso; con la bocina de perifoneo trataba de obligar a un supuesto sospechoso a que orillara su vehículo.
Lo primero que se piensa es en la loable y valiente labor de los cuerpos de seguridad, los cuales permanentemente se encuentran a la expectativa para contrarrestar y combatir contra las fuerzas del mal. Un trabajo muy sacrificado, muy arriesgado pero fundamental en el mantenimiento de la paz social.
Pero al mismo tiempo no se puede dejar de pensar en la lóbrega realidad sobre la inevitable existencia de la maldad. ¿Acaso siempre tienen que existir los malos?.
Históricamente ha sido así; en la vida un grupo de personas aportarán su mano de obra al aparato productivo; crearán negocios o buscarán de cualquier forma honrada (que no perjudique a nadie) ganarse el pan de cada día.
Pero de igual manera, parece que siempre existirán los que por avaricia, desidia y falta de humanidad tratarán de obtener recursos por medios ilícitos (perjudicando a los demás).
He ahí la necesidad de las leyes y los cuerpos de seguridad efectivos.

A. LOBREGA REALIDAD
Pero el problema aparentemente inextinguible, suele intensificarse cuando las fuerzas del mal tienden a aumentar, a evolucionar y organizadamente controlar ámbitos de la sociedad.
El único termómetro de esta avanzada (aparte de los medios de comunicación) son los indicadores de violencia y delincuencia oficiales. Pero estos suelen subestimar la verdadera dimensión cuando la intensidad de la criminalidad mina las instituciones y la población se encuentra en la encrucijada de ser víctima de la delincuencia o del sistema.
Solo en nuestro medio nos consta de muchos casos que las víctimas han tenido que acceder a la extorsión o simplemente huir; es decir, no se da la denuncia; por lo que algunos analistas deducen que la cantidad de casos sin denuncia podría ser mayor que los denunciados; y que la supuesta disminución en las estadísticas oficiales, más bien es porque la gente en vista de experiencias angustiosas mejor deciden soportarlo todo (véase los desesperantes casos publicados en LA PRENSA GRAFICA, jueves 26 de mayo de 2011, Edición Especial: Lesiones de la Violencia).

B. RESPUESTAS DEL GOBIERNO
Obviamente, el gobierno desespera y reacciona; pero... la ley luce frívola y aplicada con temblor...
Más ahora se anuncian nuevas medidas orientadas a lo mismo:
- Un impuesto al patrimonio exclusivo para fortaleces las labores de seguridad pública; el cual pagarán teóricamente los más acaudalados (pero en la práctica estos trasladan todos los impuestos a sus negocios; un ejemplo, en el revoluto de la focalización al subsidio al gas propano, en pocos días el cartón de huevos que costaba unos $3.60 ha llegado a más de cuatro dólares, entre los más ilustrativos; ¿Acaso, semejante alza de más del 10% será previendo el nuevo impuesto?).
   Pero más dinero y más policías en las calles no necesariamente van a reducir y mucho menos a erradicar el problema delincuencial; vemos en cualquiera de las zonas conflictivas que junto a las cuadrillas de soldados que vigilan, a unos pocos metros un joven con despiste también los vigila a ellos, surgiendo la paradoja: ¿Quién vigila a quién?.
   Este tipo de medidas se convierten como una especie de apaga llamas; hay una terrible fuga de combustible hasta la asfixia pero en lugar de sellar la fuga, apagamos las llamas.
- No obstante la otra medida suena interesante. Una especie de reclutamiento al servicio militar obligatorio para jóvenes en riesgo menores de dieciocho años; cuyo propósito será disciplinarlos y formarlos a fin de facilitar su incorporación a la sociedad. Con la radical diferencia de que no habrá entrenamiento militar.
   Según el ministro de defensa el régimen básicamente consistirá en levantarse a las 4:45 de la mañana, limpiar y ordenar su cama, asearse, recibir educación física e instruirse en valores y en oficios; además, recibirían un salario que podría llegar hasta un salario mínimo público.
   Esta medida es verdaderamente plausible... y además... para vergüenza y reflexión de los padres, ¿No es esto lo que deberían hacer en el seno de las familias?.

C. OPOSITORES DE SIEMPRE
Pero como siempre, no faltan los emisarios legales e institucionales que abogan por defender las fuerzas del mal. Ya hay voces evocando convenios, interpretaciones constitucionales y muchas más incongruencias bajo el cuadrado texto: “la participación del niño en conflictos armados”.
¿Será que no entienden que este no es un régimen militar, que no estamos en guerra declarada, que categóricamente es un programa de formación y capacitación muy particular?.

D. VISION DE LARGO PLAZO
No obstante, debería tenerse una visión de largo plazo; porque lo que el sentido común nos impulsa a preguntar es, ¿Y después qué?. ¿Qué pasará con estos muchachos después del régimen?.
De sobra es conocido los graves problemas de desempleo que tenemos, en el cual incluso profesionales universitarios se encuentran desempleados o subempleados. Así que resulta lógico pensar que el problema es estructural y deben tomarse las providencias estructuralmente; sino desde ya este plan, aunque tal vez muy bien intencionado, no podrá lucir sus frutos.
Algunos analistas van incluso más allá y prevén que los resultados puedan ser peores; ya que estos jóvenes posteriormente pueden ser más apetecibles por la delincuencia en vista de su entrenamiento.
Una vez más nos preguntamos, ¿Será posible que los gestores del plan no estén viendo los posibles escenarios posteriores?.

E. SOLUCION INTEGRAL
Pero la verdadera solución e integral a este grave problema de violencia no nos cabe ninguna duda que se encuentra en el seno de cada familia.
Toda una generación se está gestando en los actuales hogares fracturados, emproblemados y violentados, los cuales inequívocamente nos arrojarán un producto: hijos para el bien e hijos para el mal.
¿Hacia qué rumbo apuntalas a tu hijo?.
Mucho cuidado, porque simplemente mandarlo a la escuela no es la solución. En realidad no es nada y a más hasta un factor de riesgo desde el punto de vista de la violencia social.
Abundan los casos de profesionales delincuentes, como el caso del ingeniero capturado en plena transacción de armas ó la gerente bancaria del robo millonario a la anciana nonagenaria por mencionar los más recientes.
La clave está en lo que ve y aprende de sus padres. Una iglesia, más que una buena opción, es la mejor, porque en esencia se les enseña a ser personas de bien.


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