mayo 22, 2011

61- OTRA VEZ CAFRES AL VOLANTE

Ha sucedido este año muchas veces; acaba de suceder otra vez; y al parecer seguirá sucediendo mientras no haya conciencia de RESPETO.
La mayoría de accidentes son provocados al menos por un conductor “abusivo” lo cual obviamente es la antítesis del conductor respetuoso.
Pero cuando se conjuntan dos conductores abusivos la colisión termina invariablemente en fatalidad.

Es destacable la configuración de una colección de hechos abusivos, imprudentes y no menos insensatos en esta nueva colisión en la carretera que de Sonsonate conduce a San Salvador, protagonizada por una rastra y un autobús de transporte de pasajeros:
Por parte del conductor de la rastra:
a) Giro en U en plena carretera de una máquina de unos 20 metros de largo.
b) Infracción no solamente por cruzarse las dos líneas amarillas, sino por intentar pasar sobre el separador que tiene varios centímetros de alto; y aún con el agravante de ir cargado de producto.
Y por parte del conductor del autobús: abusar de su propio derecho de vía al desplazarse con una velocidad incontrolable. Lo evidencia su nula capacidad de reacción ante el peligro, ya que lo más lógico es que no fuera su voluntad estrellarse.
Saldo trágico: dos personas fallecidas inmediatamente y más de 30 golpeados.

Todo lo que ocurre diariamente evidencia que nuestra sociedad se encuentra en una grave crisis de formación. El comportamiento de todos se va tornando caótico. Inseguro. Y el gobierno e instituciones estallan pensando cómo arreglar las cosas con mil ideas; pero desafortunadamente en ninguna consideran la formación de principios. Así que esto, simplemente jamás tendrá remedio.

El incremento del subsidio a los transportistas consideraba como uno de los requisitos instalar reguladores de velocidad, los cuales su función es restringir la misma a un máximo de 70kph como máximo.
Sabido es de sobra que las calles de nuestro país según estudios e ingenieros que las diseñaron no son aptas para correr a más de 80kph. Es cuestión de conciencia, de cultura, de responsabilidad; es decir, de respeto a lo establecido.
Si tuviésemos formación en el principio esencial de respeto, ¿Hubiera necesidad de instalar dispositivos para hacer cumplir una disposición?.

Pero eso no es todo. Ya se están previendo mecanismos para anticipar lo obvio en una sociedad sin formación: la violación de dichos mecanismos. Es decir, no basta la ley, la conciencia y la experiencia ante tanta matanza por tragedias; todavía se espera que dichos mecanismos sean adulterados. Parece inconcebible pero así funcionan las cosas en una sociedad sin principios.

Pues para ilustrar mejor la tragedia social de desacato y falta de cordura; ese mismo día al medio día; es decir, unas seis horas después; un conductor particular casi en pleno centro de San Salvador provocó un triple accidente de considerables proporciones considerando el impacto y la posición de los vehículos, en una zona donde no se debería transitar a más de 40kph.
Las estadísticas de tránsito ya contabilizan más de 4,000 heridos en accidentes de tránsito en lo que va del año.

Seguirán los accidentes y reactivamente nuevas disposiciones por parte de las autoridades en un círculo putrefacto de irracionalidad, de insensatez cuyo remedio contundente y definitivo estriba en la formación de las nuevas generaciones en principios; pero de lo cual no se ve nada.

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