marzo 27, 2011

53- LA VISITA DEL PRESIDENTE MAYOR

Este 22 y 23 de marzo, nuestro país, El Salvador, recibió la visita del presidente más importante e influyente del mundo.
Las expectativas previas y las apreciaciones posteriores han sido de todo tipo, tamaño y color.
Por esta razón compleja y no menos delicada, es necesario destacar las tres variables más importantes:

EL SUCESO: independientemente de cualquier matiz o posición ideológica; así como desde el más regocijado hasta el más amargado por esta visita; allá aunque sea en un lapsus de objetividad, existe el reconocimiento de que se trata de la mayor potencia mundial, tanto económica, política como militarmente.
En este sentido, sin lugar a dudas se ha tratado de un privilegio haber sido escogido de entre los 7 países centroamericanos, incluyendo a Belice y Panamá.
Difícilmente los ojos del mundo estén puestos en un país no desarrollado como el nuestro; por lo que de alguna manera, este suceso nos pone en la vitrina mundial como un elemento estratégico en la política de la potencia mundial, sea cual sea la intención de esta.

EL INTERES DEL HUESPED: Uno de los grandes preceptos de la economía y que es de aplicación general es el autointerés racional; el cual establece que nosotros nunca vamos a hacer nada si no estamos pensando en percibir algún beneficio, y este puede tener una amplia gama de matices, desde de tipo económico hasta de tipo moral.
¿Habrá alguien que le quepa duda que algún interés estratégico pudo haber obligado la visita?. Este interés puede ser tan amplio, desde el más benévolo hasta el más insospechado. Todo puede ser; nada se descarta.

EL INTERES DEL ANFITRION: Este fue uno de los tópicos que más causaron sensación en los medios. Un poco penoso, pero muchos esperaban la llegada de una especie de Santa Claus con toda clase de regalos maravillosos para niños pobres y necesitados.
Por un momento, más de algún comentario o artículo de los más influyentes actores de la sociedad parecía embotar el orgullo nacional y hasta el amor propio.
No perdamos de vista que somos una nación independiente, libre y soberana; y aunque no podemos tratarnos de “tú a tú” como potencia por diferencias históricas ya sabidas, en el soplo de vida Dios nos dio a todos por igual la DIGNIDAD que es lo más sublime y respetable que tiene desde la nación más pobre hasta la más rica en el mundo.

Así que agradezcamos dentro de lo cabe la atención y cortesía que mostró la mayor potencia mundial al pasar por nuestros atrios patrios a saludarnos y de alguna manera honrarnos.
Pero tampoco perdamos de vista que todo esto está calcado dentro de un esquema político que de nuestro discernimiento dependerá descifrar a fin de lograr el protagonismo más sensato de acuerdo a nuestros propios intereses nacionales.

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