marzo 13, 2011

51- CUESTION DE ACTITUD

Imaginemos que nos encontramos en una gira de trabajo por varios países y a la hora de tomar el avión de un país para trasladarnos al siguiente nos encontramos con un retraso en los vuelos. ¿Cuál sería nuestra reacción?.

El fin de semana pasado los vuelos en el aeropuerto de Buenos Aires sufrieron considerables retrasos causando incomodidad y estrés en cientos de pasajeros como era de esperarse.
No obstante, entre la muchedumbre de pasajeros con caras largas surgió la iniciativa y chispa de una cantante quien para cambiar el ambiente se hizo de un micrófono e improvisó un show recibiendo el beneplácito y coreo de la gente.
Cindy Lauper entonó a capela su clásico y quizá más famoso tema: ''Girls Just Wanna Have Fun''; canción de la cual uno de sus versos bien pudiera parafrasearse: “después de una ardua jornada de trabajo, qué bueno es tener el ánimo para divertirse”; nótese, es cuestión de actitud.

Cuantas veces nos hemos encontrado atascados en el denso tráfico;  el tiempo de llegar a marcar la hora de entrada al trabajo se acaba; las tareas que debíamos entregar en horas o fechas específicas se complican o se alargan poniéndonos en serios problemas de incumplimiento; la hora de una reunión o cita nos sorprende en pleno camino; situaciones imprevistas o inesperadas se nos interponen en el camino, tal vez un accidente de tránsito, una llanta ponchada, una marcha, semáforos descompuestos; en fin, en este mundo tan agitado lo más probable es que no tengamos control de todas las variables del medio que pueden interferir con nuestras actividades cotidianas.
Y esa es la razón por la que vivimos en un permanente e intenso estrés de vida que debilita las defensas de nuestro organismo propiciándonos enfermedades tanto físicas como mentales en diversos grados de complejidad.

Este agitado y estresando ritmo de vida tiene una importante cuota de influencia en uno de los grandes males de la sociedad moderna como es la violencia; ya que las personas se mantienen en un constante estado de ánimo intenso a punto de reventar.
La sociedad entera, como un gigantesco bólido se agita, se estresa, se violenta, se enferma, se desgasta y se autodestruye.
Definitivamente necesitamos con urgencia un cambio de actitud.
La vida puede seguir con su ritmo y si quiere puede volverse más intenso; pero si todos propiciamos un cambio en nuestra manera de ver las cosas, produciremos un efecto dominó hacia una sociedad más agradable para vivir y no simplemente subsistir.
Esto no es otra cosa que la oportunidad de poder disfrutar la vida. Hacer de cualquier cosa que nos suceda motivo de gracia y diversión.
Es fácil decirlo y a decir verdad, la fuerza de voluntad, reconocimiento y concientización resultan insuficientes; se necesita indispensablemente la energía del dínamo espiritual para cambiar.

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