enero 30, 2011

45- BRUTALIDAD SOCIAL (2)

Para comprobar la extrema propensión hacia la brutalidad social solo basta observar con atención los rostros de los conductores por la ciudad, es casi imposible encontrarse con algún optimista que dibuje una sonrisa de sosiego.
Y a cualquiera puede parecerle burdo que a contra reloj en pleno embotellamiento alguien pueda estar sonriendo, a pesar de contar solo con otra alternativa que es amargarse el momento y hasta conseguir un problema de colisión lo que implicaría un resultado peor.
En una sociedad violenta cada quien trata de solventar la situación a favor de sus intereses muy particulares sin considerar la básica regla que: “Un poco de colaboración individual retorna en beneficios masivos para todos”.

La prepotencia y desesperación aunque sea de algunos pocos ciudadanos los hacen violentar las reglas y avanzar en contrasentido posiblemente logrando solventar su situación pero poniendo en riesgo y estropeando el derecho de muchos otros; incluso intensificando y propiciando todo un caos vergonzosamente a partir de un problema posiblemente mínimo.

Si por el contrario todos actuáramos con paciencia y respeto a las más mínimas reglas, cualquier situación adversa tendería a disolverse por la misma regla natural del orden: "Cualquier problema de incidencia social sería neutralizado por el buen actuar y respeto de la gran mayoría”.

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