diciembre 21, 2010

38- REFLEXION PARA NAVIDAD

Sin pensarlo se nos viene encima la navidad; solo un par de días y como muchos otros sucesos ya habrá sido otro año de la historia.
Lo más seguro es que de los propósitos que nos trazamos el año anterior, muchos sino la mayoría yacen como deudas postergadas para el próximo año.
De niños las tardes eran largas y nos hartábamos de jugar; ahora nos cubre la noche entre tantos quehaceres; De niños sentíamos largo esperar la otra navidad para disfrutar la complacencia del juguete que más se nos antojaba; ahora casi siempre la navidad nos toma desprevenidos.
Pero los años irán pasando, y ciertamente tendremos la sensación de que cada vez son más cortos y así será... cada vez serán más cortos aún con las mismas veinticuatro horas y llegaremos a veces hasta a perder la cuenta...
Así es, el tiempo se nos escapa de las manos, y cuando menos sintamos será hora de partir; y todos aquellos planes que siempre postergamos quedarán así, postergados...
Pero lo más trágico es ver cómo cada año se disipan todos aquellos buenos propósitos espirituales que han estado ahí en el corazón de todos; en el del más bueno hasta en el del más malo, como una chispita persistente esperando encender la luz.
Es inconcebible que alguien quiera ser malo; todos pretendemos ser buenos; la diferencia está en los hechos; y los hechos simplemente se hacen; para ser buenos simplemente tenemos que hacerlo en cada acción; es cuestión de práctica y conciencia; el instinto, el soplo de vida, el espíritu innato en cada ser humano nos guiará si simplemente escuchamos su voz...
No hay mejor época para escuchar esa voz y empezar a ser buenos que la navidad... el suceso más benévolo que le ha ocurrido a la humanidad y sin el cual la poca bondad que aún queda en el mundo no existiría...

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