octubre 28, 2010

30- ACABEMOS CON HALLOWEEN

Existen muchas teorías acerca del origen de la celebración del Día de las Brujas o Halloween bajo este nombre, obviamente, más temporalizado a nuestra época e importado de otras culturas.
Así mismo existen muchas interpretaciones sobre la naturaleza de la misma; desde las que connotan un enfoque puramente histórico; las que se avienen a lo cultural; y no menos las que confluyen en razonamientos propiamente espirituales.
En lo que sí todas las teorías convergen es sobre su origen celta, una cultura indoeuropea antiquísima que data aproximadamente desde el siglo X aC; y que muchos consideran que aunque efímero llegó a convertirse en un imperio por su esparcimiento en casi toda europa; ocuparon entre otros territorios: España, Portugal, Italia, Suiza, Austria, Inglaterra y Asia Menor.
Como era de esperarse tuvieron muchas vertientes al grado que su cultura aún persiste.
Todo proviene de la festividad conocida como SHAMHAIN la cual en el idioma gaélico etimológicamente significa “fin del verano”; y formaba parte de la religión celta conocida como Druidismo.
Esta era sino la más una de las principales festividades que tenía varios propósitos: el fin de la temporada de cosecha y la transición del año nuevo Celta, todo envuelto en una atmósfera “espiritista”.

En esta fiesta los sacerdotes druidas servían como “médium” para comunicarse con antepasados y parientes que según su creencia en esta fecha tenían autorización para caminar entre los vivos y visitar lo que fueron en vida sus hogares.
Era normal que estas celebraciones incluyeran invocaciones, conjuros y hasta sacrificios, lo cual da la pauta a imaginar que las fuerzas ocultas de la oscuridad aprovechaban para manifestarse e influenciar.
La población para mantener a los espíritus contentos y alejar a los malos de sus hogares, dejaban comida afuera.
También se acostumbraba a poner una vela en la ventana por cada difunto que hubiese en la familia de esta manera los espíritus deambulantes no perturbaban a la familia esa noche.
Otra leyenda era la del “Truco o Trato” (del inglés "Trick-or-treat") según la cual entre los espíritus deambulantes andaba uno especialmente maléfico conocido como Jack, precisamente como se conocen a las tradicionales calabazas; el que se desplazaba de casa en casa pidiendo “truco o trato”, y con quien había que aceptar el trato a cualquier costo, ya que de lo contrario vendría el “truco” que consistía en utilizar sus poderes para maldecir la casa y sus habitantes con toda clase de infortunios.
En una época nulamente cristianizada las personas se veían propensas e influenciadas a creer y venerar casi cualquier cosa, por lo que eran politeístas erigiendo dioses casi por todo y a todo.

Así que, sin entrar en polémicas religiosas, culturales, ni fanáticas nos quedan varios argumentos de simple lógica y sentido común para no celebrar esta oscura festividad:

1.- TRADICION CONCIENTE E INCONCIENTE: La celebración de halloween (del inglés “All Hallow's Eve”: ”Víspera de Todos los Santos”) proviene de la antiquísima fiesta Celta druida “Shamhain” (del Gaelic “Shamhain”: “Fin del Verano”); lo cual deja claro que es una festividad trascendida con un fin conscientemente comercial para generar actividad económica; pero con un resultado inconscientemente promotor del reconocimiento y veneración a las fuerzas oscuras.
2.- SIN EVOLUCION: Una festividad de hace 30 siglos; nacida en una época de plena confusión y oscurantismo espiritual, donde las creencias eran extremadamente difusas y marcadamente heterogéneas; donde ni siquiera existía noción sobre los derechos humanos (evidenciada por las milenarias y hasta millonarias matanzas durante las guerras); no debería tener cabida en plena era del conocimiento a través de las infinitas fuentes de información tecnológicas disponibles.
3. CULTURAL: Este es el peor de los razonamientos. No tiene nada de cultural para todo occidente. Es una tradición que como muchas otras se nos ha impuesto. Se nos ha obligado. Culturalmente no tenemos nada que ver en este asunto.
4.- INSTINTO: Resulta de difícil comprensión, cómo es posible instituir una celebración a conceptos negativos como brujas, espíritus, demonios y fantasmas; habiendo tanta necesidad y motivos para celebrar conceptos positivos como el amor, la concordia, la paz, la sana convivencia, el respeto y tanto más.

Y claro, no faltan los “maduros” que defienden el hecho de tratarse simplemente de una fiesta de disfraces con fines propiamente de esparcimiento; pero, ¿Acaso hay tanta escasez sobre qué celebrar?.
Seguramente a éstos les parecerá abrupta la idea de instituir un día de “ángeles” en donde nos disfracemos como tales y repartamos bendiciones a los demás, y no todo lo contrario que se hace: asustar, maldecir y quitar.
¿Acaso no es posible visualizar que ésta celebración es el prototipo o simbolismo de la extrema violencia social que sufrimos todos los días?.
Acabemos de una vez por todas con Halloween y toda la sarta de negatividades que subliminalmente representa y nos inyecta.

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