octubre 21, 2010

28- POLICIA (+) MONUMENTO NECESARIO

Despojándonos de todo prejuicio respondamos sin inhibiciones y con el corazón en la mano estas preguntas que una a una caen, aprietan y sofocan el sano juicio y la más elemental lógica humana pervertida por una sociedad empantanada en sus intereses.

1. Del sistema público, ¿Cuántos médicos han fallecido en el cumplimiento del deber?;
2. ¿Cuántos motoristas y secretarias del sistema judicial?;
3. ¿Cuántos catedráticos universitarios?;
4. ¿Cuántos oficinistas de los diversos ministerios públicos?;
5. En fin, en todo el sistema público, ¿Quién tiene mayores y reales probabilidades de perder su vida trabajando?;
6. Aún peor, ¿A quién la sombra tenebrosa del estigma le persigue sigilosa y amenaza hasta en su más intima convivencia familiar?;
7. ¿Quién es el que día con día se desplaza impávido en las avenidas más asediadas por los emisarios del mal?;
8. ¿Quién es el que desempeña el papel de repelente directo contra el diablo en la violenta película de la vida?;
9. ¿Quién es el más incomprendido e irrespetado en el cumplimiento de una función nacional, pero en el desempeño de un trabajo dignificante como cualquier otro?;
10. ¿Quién es al que se le despoja inhumanamente de todo sentimiento, de toda sensibilidad, de su propia privacidad, de su intimidad familiar, y se visualiza simplemente como una máquina represora del sistema que nosotros mismos obligamos y pervertimos?;
11. Y en las angustias más inmediatas, ¿En quién fiamos nuestra esperanza material de auxilio incondicional?;
12. En nuestro subconsciente, ¿Quién sabemos que estará dispuesto a hacer todo lo posible por prestar su ayuda en las inesperadas emergencias?;
13. ¿De quién es la figura humana que estimula un suspiro de alivio al transitar por las calles de la ciudad con más confianza?;
14. Y antitéticamente, ¿Quién es el empleado público peor remunerado ponderando su responsabilidad?;
15. ¿Quién tiene sus prestaciones, equipo y viáticos en estado paupérrimo?.

Sin con estas quince preguntas no podemos reprobar tan noble labor, contestemos definitivamente una más: ¿Cómo nos atrevemos a faltar el respeto, como se dice: “a quien nos cuida”?.
Más que merecido y moralmente necesario es por lo menos erigir un "Monumento al Policía Salvadoreño Honesto".
Que Dios os guarde siempre.

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