octubre 07, 2010

27- MALOS PADRES, MALOS HIJOS, MALOS CIUDADANOS

En los restaurantes, centros comerciales y otros negocios donde se encuentran instalados juegos para niños y por ende aglomeración de estos, es común encontrarse muchos pequeños que a su corta edad son intolerables, principalmente en dos aspectos capitales: traviesos y pleitistas; lo peor, ante la mirada indiferente de sus incapaces progenitores.
Está claro que los niños a esa edad no tienen ninguna culpa y por lo tanto todo rasgo de carácter desviado de los buenos principios y comportamiento es total responsabilidad de sus padres.

Es que no podemos alcahuetear la alcahuetería bajo el simplista precepto que solo se trata de niños, sencillamente porque incluso desde el vientre se comienza la formación del tipo de ciudadano que perfilará.
No son idealismos, es la realidad; nos consta haber visto a nuestra generación de niños ir creciendo bajo diferentes directrices paternales y los resultados han sido evidentes como jóvenes y adultos.
En una corte de justicia moral, bien podrían estos jóvenes con bajo perfil cultural demandar a sus padres por su irresponsabilidad en su formación.
No se trata solo de escuela y libros ya que muchos intelectuales dejan mucho que desear como personas.

Dos influencias directas en la degradación de valores en nuestro medio lo constituyen la televisión y la música.
La mayoría de programas infantiles no suman sino más bien moldean el prototipo del superhéroe violento que ofende verbalmente y destruye a todos los demás. Ni mencionemos el efecto devastador de la exposición a programas para adultos.
De igual manera, la música incluso infantil tampoco suma y alude a las bajas pasiones humanas mostrando a los infantes un mundo desvalido, bajo, amoral; y privándolos de las verdaderas cosas que causan satisfacción al alma y no solo al cuerpo.

La máxima sabiduría de todos los tiempos en los Proverbios claramente enfatiza la necesidad de corregir oportunamente de lo contrario esos hijos se tornan vergüenza de sus padres (Prov.29:15).
La corrección oportuna los forma (Prov.22:6), los cura de necedad (Prov.22:15) y hasta los libra de la muerte (Prov.23:14).
Veamos en el comportamiento de nuestros hijos, unos años más tarde, la cultura de nuestra sociedad.

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