julio 06, 2010

19 SOBRE LA LECTURA BIBLICA POR DECRETO

Como era de esperarse, el decreto “Ley para autorizar la lectura de la Biblia en el sistema educativo” ha causado reacciones diversas; pero más ha llamado la atención la respuesta adversa de entidades religiosas.
Por sí mismo el hecho de leer porciones escogidas del libro más importante del  mundo no cabe duda que solamente puede traer beneficios a las vidas de los que sean influenciados con sus mensajes.
Pero el gran problema de siempre es que como estamos acostumbrados a hacer mal las cosas en lo único que pensamos es en todos los inconvenientes que podrían surgir precisamente por hacerlo mal.
De esta manera, lo más seguro es que aunque el mismo Jesucristo viniera a predicar entre nosotros no le creyéramos y terminaros crucificándolo nuevamente.
En realidad, todos los días la sociedad le crucifica con todas sus obras de maldad y violencia a cual más vil, pisoteando todas las buenas enseñanzas de convivencia y amor que nos enseñó.
Los argumentos en contra en realidad no existen:
-          No es un precedente de intervención estatal en aspectos religiosos; más bien es fomento. La nación más poderosa del mundo tuvo su apogeo cuando reconocían la magnificencia del Todopoderoso casi oficialmente.
-          No se coarta la libertad de culto; al contrario, se establece que haya un consenso de las principales representaciones religiosas para crear un compendio orientado y a propósito de la formación moral en las personas.
-          No hay confusión; porque el decreto establece claramente que se evitarán todo tipo de interpretaciones y propósitos tendenciosos hacia la religión. Claramente el objetivo será sembrar la semilla de valores y principios morales para la formación del carácter. Nadie deberá discutir por ejemplo, si existe o no el infierno aún teniendo su propia concepción.
Los profesores y todo aquel que desde ya creen no estar capacitados para tal fin, en realidad son el termómetro de cómo está la sociedad. Si los tutores de las nuevas generaciones no pueden identificar los valores y principios de nuestro Sagrado Libro, entonces, ¿Qué les están enseñando a nuestros hijos?. He ahí los resultados.
Pues así las cosas, deberán implementarse talleres primero a los maestros sobre cómo abordar sin fanatismos la enseñanza moral con base al Libro Sagrado para que estos puedan transmitir el verdadero y benéfico espíritu de la ley a las nuevas generaciones.
Simplemente se trata de querer hacer bien las cosas. Que Dios ilumine esta iniciativa.

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