julio 01, 2010

18 DOS ALCALDES, DOS CULTURAS

Con solo tres días de diferencia aparecieron dos noticias en los periódicos locales que tratan sobre un mismo hecho pero con resultados totalmente diferentes. Nuestro enfoque más que en las personas está en las actitudes, a las que de alguna manera todos estamos expuestos y necesitamos tomar en cuenta para mejorar nuestra forma de ser.
En España, un alcalde que se vio involucrado en un accidente de tránsito con un vehículo oficial y según la prueba de alcoholemia resultó con 0.75 miligramos de alcohol por litro de aire, que es tres veces al permitido de 0.25ml; renunció a su cargo y dijo: «tras una profunda reflexión, entiendo que debo comparecer ante la opinión pública, ante mi partido y, sobre todo, ante los ciudadanos... a los que quiero pedir perdón».
En El Salvador, también un alcalde y con vehículo oficial protagonizó un accidente y según la prueba de alcohol resultó con 192 mililitros de alcohol en la sangre cuando la ley permite hasta 100ml; versiones manifiestan que amenazó al otro motorista y al agente policial y que incluso intentó huir lo cual el edil desmintió. No obstante, en una entrevista televisiva manifestó que emprendería acciones legales contra el motorista y el agente aludido.
Es evidente la diferencia de culturas. En nuestra sociedad las personas viven el día a día con una propensión al desborde de violencia.
Se observa en los conductores con una cultura de “cero cortesía”.
En las reacciones de los transeúntes por las calles, centros comerciales e instituciones ante cualquier percance, la respuesta “casi nunca será un sonrisa de perdón”.
La transmisión de las neuralgias de los padres hacia sus hijos con griterías y agresiones; donde raras veces hay “comprensión y orientación” y en el peor de los casos con desinterés y flojera se dejan a expensas de los vicios y la maldad.
Cuanto han insistido las instituciones humanitarias y religiosas en la urgente necesidad del respeto y amor al prójimo, como solución a todos los problemas sociales.
Pero nuestra mente está sesgada y actuamos como el diablo, hacemos a nuestro prójimo todo aquello que NO queremos que nos hagan a nosotros.
Ante cualquier situación, respira, simplemente respira; nada es más importante que tu paz interior. Sobre los hechos del medio no puedes hacer nada. Únicamente tienes control sobre tu reacción; pero con tu respuesta puedes cambiar el mundo.

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