marzo 25, 2010

12 EL MATERIALISMO Y NUESTRA FE

En este mundo las acechanzas del enemigo son realmente estratégicas y bien tramadas de tal manera que imperceptiblemente penetran y dominan nuestra forma de pensar.
Eso es todo lo que necesita; y a partir de ahí puede gestar, movilizar y ejecutar las más desastrosas y abominables ofensivas en contra del bien.

Al tener la oportunidad de conversar con personas que se han convertido en escépticos sobre la realidad de un ser todopoderoso y en la infalibilidad de las Sagradas Escrituras, uno se da cuenta como esas teorías materialistas superficiales y lógicas se han apoderado con toda la comodidad y aceptación humana en la mentalidad corta de la comprensión.
En otras palabras, no son capaces de comprender lo incomprensible. Así de fácil. El maestro lo dijo claro, la sabiduría le fue quitada a los sabios y fue dada a los humildes y son estos los que con más facilidad son capaces de comprender lo incomprensible, lo milagroso y lo poderoso de un Dios vivo.



Desafortunadamente no todos quieren recibir la luz de la comprensión espiritual. Muchos desde ya están condenados a la oscuridad.
Y no se trata de injusticias ni de predestinación, sino al contrario, el mismo libre albedrío que se nos fue dado a partir de la creación es el que nos permite hacer con nuestra vida lo que queramos, y por simple sentido común, no todos vamos a querer hacer el bien ni conducirnos por el camino iluminado.
Es en esa libre voluntad donde el enemigo tiene cabida para permeabilizar la sensibilidad y neutralizar nuestro tino desviándonos a su antojo hacia cualquier influencia a que seamos expuestos.

Los que por fortuna hemos abierto nuestro corazón a la infinita grandeza incomprensible del creador, tenemos la dicha de no necesitar más explicaciones que nuestra propia experiencia diaria con su Majestad.
De ninguna manera somos ignorantes y mucho menos incapaces o iletrados; porque tenemos la capacidad que a los escépticos les fue vedada.
Llegamos a todas esas teorías lógicas y bien fundamentadas en el razonamiento humano y el sentido común. Reforzadas con pruebas de la física y de la ciencia. Pero no nos inmuta, las comprendemos; admiramos el brillante intelecto del enemigo para pulirlas e intentar desvirtuar lo sobrenatural de nuestra fe.
Todo lo que dicen es cierto y posiblemente irrefutable humanamente; pero preferimos seguir creyendo en Dios y su palabra.
Con una gran pena y dolor en el alma rogamos porque algún día sean iluminados con la luz del bien.

¿Qué ganan con no creer en la sobrenatural divinidad?.
Todo intento del enemigo por la descalificación de nuestra fe lleva el único propósito implícito del pecado original hacia la rebelión, corrupción y degeneración humana que ya nos ha causado mucho daño.
Es la misma figura de la serpiente con sus razonados argumentos en la creación, sea esta simbólica o literal, como quieran, lo que importa es el pecado de la desobediencia y el resultado de la rebelión.
Amado creyente, no dejes que la serpiente te siembre la duda.

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