marzo 01, 2010

11- VANAS JUSTIFICACIONES

Así, soberbias y pomposas se levantan las alas de la ilustración planeando con elegancia sobre la realidad y matizando con vistosos colores razones que parecen convincentes hasta la hipnosis.

Recientemente un artículo pro-gay presumiendo un enfoque modernista y científico esgrimía con cierto escozor las bases que han sostenido la integridad de la sexualidad a través de la historia.
Con ese nivel de evolución no sería raro que de repente comencemos a encontrar argumentos sólidos y justificantes a favor de los que se echan con animales, los que practican orgías, los que se perturban con fantasías sexuales, los que abusan de niños, los asesinos y todo el amplio etcétera de aberraciones que por antonomasia condena la Palabra.
Buscar justificaciones literales en la antigua cultura bíblica es el colmo de la cauterización de nuestra moral contemporánea. Son verdaderos vientos de apostasía moral ya ampliamente advertidos.

Porqué mejor no pensar en razones más obvias, comprobables y manejables. Podemos mencionar por lo menos dos que repuntan con estrépito en la realidad, pero que son acalladas por el mercantilismo y por la misma influencia mediática.

1. La saturación de los mercados con alimentos procesados a base ingredientes químicos degradantes, o bien los manipulados en laboratorios como los transgénicos. Por ejemplo, el crecimiento acelerado de las aves en las granjas con bases hormonales, se ha comprobado que tienen algún efecto en el desarrollo prematuro de niñas; entonces qué podríamos esperar como efecto en los niños.

2. La responsabilidad paterna también es importante porque muchos niños no diferencian la figura paterna de la materna. Muchos padres tratan a sus varoncitos como niñas y hasta los besan en la boca por citar un ejemplo; mientras en la misma naturaleza vemos como los animales machos imponen y establecen su figura a sus crías.

De cualquier manera, lo que sí es reiterativo es la consideración al soplo universal de vida, al alma humana que soslaya la realidad de su espectro en la sociedad.
A ese justo momento de convertir la piedra que se perfila a punto de ser lanzada desde nuestra mano, en un oportuno salvavidas arrojado con atención y comprensión a la azarosa alma que desesperadamente anegada en el infortunio emerge en el reconocimiento y esperanza de encontrar y pisar tierra firme.

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