febrero 01, 2010

10 EL MERITO DE LA AMISTAD

El mérito de la verdadera amistad está en aceptar a las personas que aparecen en la vida tal como son. Qué mérito puede tener hacernos amigos solo de las personas que de alguna u otra manera pueden ser afines a nuestras expectativas; o de las cuales podemos obtener algún tipo de provecho.
Es una verdad inmutable que todos quieren hacerse amigos de los famosos, ya sea en la comunidad, escuela, universidad, iglesia, trabajo y en la misma sociedad.
Todos quieren simpatizar por ejemplo con el que mejor entiende las matemáticas en un grupo de clase; o el que mejor domina la expresión en un grupo de discusión; pero el que se encuentra en el polo opuesto generalmente es visto de reojo, con disimulo y acaso tomado en cuenta por cortesía.
Ocasionalmente un compañero nos recriminó por ser amigo de alguien que evidentemente era de los que solemos llamar “calle”; en cierta forma vulgar y poco refinado. La pregunta nos tomó en frio pero la respuesta fue espontánea: “Yo sé bien como es y lo que puedo esperar de él, estoy consciente que no recibiría otra cosa... pero creo que para eso son los amigos, para comprenderte y aceptarte tal como eres”. Es la formación cristiana la que nos va amoldando.

El maestro lo dijo claramente: “Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?; Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más?, ¿No hacen también así los gentiles?” Mt.5:46-47

Pero no solamente se trata de hundirnos en su mundo sino por el contrario existe una responsabilidad explícita para esa relación. Cuando el maestro fue criticado por sentarse a la mesa con los pecadores su respuesta no solo fue aclaratoria sino comprometedora: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio”. Mt.9:12-13.
Esa es la obra misionera de restauración que individual tenemos la responsabilidad de llevar y esparcir por el mundo: ser agentes de cambio. Que el mundo al vernos crea y cambie. Hechos no palabras.

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